Preocúpense por la Tierra—Oyendo al Papa Francisco

Jacek Orzechowski, OFM Justice and Peace, Resources

El Pontificado del Papa Francisco ha traído más energía y entusiasmo a muchos en la Iglesia. La Comunidad Franciscana con gusto se une a su llamado por una nueva evangelización. En este espíritu, La Provincial del Santo Nombre ha preparado un numero de pequeñas reflexiones de las afirmaciones y escritura del Papa Francisco, particularmente tomadas del “Evangelii Gaudium.”

En menos de un año, Papa Francisco ha podido prender la chispa de la imaginación de millones y nos ha enseñado que acercarse a los demás con humildad y preocupación, nosotros podemos llevar el mensaje de amor y reconciliación del Evangelio. El también nos ha llamado a preocuparnos por el pobre y proteger la creación de Dios, retando a la Iglesia para que se comprometa de nuevo una la parte central de nuestra tradición de fe.

Nosotros estamos en este momento crítico en la historia de nuestra civilización. Lo que hace nuestra familia humana ahora puede determinar si podemos o no interrumpir nuestro apuro de suicidio en la orilla de la montaña de un daño irreversible a nuestro sistema de vida de nuestro planeta.

Nuestra adición americana al combustible fósil sucio, y el consumo hiperactivo ha contribuido grandemente a alterar la química básica de nuestra atmósfera. Disrupción del clima, acidificación en el océano, destrucción de la Selva Tropicales y extinción masiva de especies que tienen un precio bien alto. Este precio es últimamente cargado por los pobres del mundo. Por llevar más lejos, el Mercado se ha hecho el estandarte que satisface todo y define nuestras políticas. Pero, hay otras posibilidades, otros valores. Como católicos, nosotros tenemos una larga tradición de ideas fuertes y fe inspirada de un cambio social. Nosotros demandamos a reordenar de nuestras prioridades nacionales a incluir la sanación de nuestra Tierra y la restauración de la justicia para el pobre. El Papa Francisco nos ofrece como una Iglesia, “que no nos mantengamos en la línea de la batalla por la justicia.”

El Papa Francisco repetidamente ha exhortado a gente de fe para que cuiden la creación de Dios. En su Apostólica Exhortación, “La Gozo del Evangelio,” el también insiste que digamos: No al Pesimismo Estéril. El escribe, “En nuestros tiempos, la Providencia divina nos está llevando a una nueva orden de relación humana la cual, por el esfuerzo humano y más allá de la expectaciones, son dirigidas a la satisfacción superior e inescrutable diseño de Dios, en la cual todo, hasta el retraso de los humanos, nos lleva a lo más grandemente bueno de la Iglesia.”

Hay señales que nos dan ánimo de esperanza, promesa de nueva cercanía y oportunidades frescas en este camino. Cristianos, Judíos, Musulmanes y otros están empezando a descubrir que cuidar por la creación es integral para nuestras respectivas tradiciónes de fe. Las religiónes gran han aceptado el reto de encoger la huella del carbono y la justicia integral ambiental en sus enseñanzas y abogacía. ¿Cuantos de ustedes han oído acerca de Coalición Católica en Cambios de Climas, Interfaith Power and Light, Fe Verde? La juventud es otra señal de esperanza. Reconociendo que su futuro está siendo destruido, ellos se están levantando, reclamando su voz moral y organizándose por la justicia. Muchos jóvenes barones y hembras se están uniendo en movimientos sociales nuevos como PowerShift (Poder del Cambio) ahora están al frente para ayudar a colegios e universidades a despojarse del combustible fósil. Estas personas jóvenes han tomado un papel profético en exponer lo contemporáneo “Herodes quien conspiro en muerte y causo destrucción.” Eso es, ellos se despojan de la luz de la verdad en la manipulación del interéses poderosos que gasta millones de dólares confundiendo al público y descarrillando la legislación climática.

Otra señal de esperanza es la del Vaticano siendo el primer país en el mundo que ahora es carbono neutral; miren a esos paneles solares extensivos. Respondiendo al cambio del clima con urgencia y vigor es una cosa moral para hacer. Eso es también bueno para nuestra salud, crea más trabajos y es bueno para la economía. Nos ofrece muchas oportunidades. Por ejemplo, hay muchas guarniciones de poder de vientos en el Mid-Atlantic Bight para crear igualdad de electricidad al 70 por ciento para todas las generaciones Americanas de ahora. Una inversión en energía limpia genera 3 a 4 veces más trabajos que los combustibles fósiles. Esto representa muchas oportunidades para nuevos trabajadores, el renacimiento de economías de las ciudades como Baltimore, mejor salud, y familias más fuertes.

Como líderes en la Iglesia Católica—ordenado o laico –nosotros necesitamos que ayudar a incorporar el cuidado de la creación en el centro de la vida y ministerio de nuestras parroquias y escuelas. Ya no se puede quedar en asunto periférico, porque es un asunto moral profundo. Si nosotros somos inconscientes a esto, nos va a costar bien caro. Nosotros perderemos nuestra credibilidad y nuestra integridad moral, especialmente con nuestros jóvenes.

El Papa Francisco ha hablado en contra de la cultura de desgaste. Nosotros debemos responder, haciendo que nuestras parroquias sean más eficientes en energía y ayudar para que haya energía limpia. En el espíritu del Papa Francisco, nuestras parroquias y escuelas pueden llegar a las iglesias de otra fe y grupos cívicos y trabajan juntos para hablar del tema ambiental local. ¡Qué gran oportunidad para compartir la visión del Evangelio y demostrar su propósito! Nuestra es una nación, Iglesia, y el mundo experimentando cambios. Esto tal vez les da mucha vacilación, anhelando por tiempos pasados. Pero, para el cristiano comprometido, tiempos de cambios son tiempos de oportunidades y de renovación. 800 años atrás, San Francisco de Asís respondió al llamado de Dios re-construyendo la casa de Dios para aceptar al leproso, solidarizarse con el pobre y alcanzar al amor fraternal de todas las creaturas de Dios. Que Dios nos enseñe a nosotros lo que debemos de hacer hoy.

Traducido por Sandra Toala, Wilmington, Del.