“Evangelii Gaudium” (“La Alegría del Evangelio”) y la Economía

Stephen DeWitt, OFM Justice and Peace, Resources

El papado del Papa Francisco ha dado nueva energía y entusiasmo a muchos en la Iglesia. La comunidad Franciscana se une con agrado al llamado del Papa a una nueva evangelización. En este espíritu, la Provincia del Santo Nombre ha preparado una serie de breves reflexiones sobre las declaraciones y escritos del Papa Francisco, en particular “Evangelii Gaudium.”

En su exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” (EG), el Papa Francisco aborda una serie de desafíos importantes en el trabajo de la evangelización en el mundo de hoy. Uno de estos desafíos es lo que el Papa llama una economía de exclusión (párrafos 53-54). Esta economía es creada por un sistema que privilegia las ganancias sobre las personas y que ve al ser humano en sí mismo como “un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar (párrafo 53).” Este sistema nos deshumaniza aún más dando lugar a una “globalización de la indiferencia (párrafo 54).” Esta globalización de la indiferencia nos insensibiliza ante el dolor y el sufrimiento de los demás y nos anima a centrarnos en nuestras propias necesidades y deseos, sin tener en cuenta los demás.

La causa fundamental de este sistema es lo que el Papa llama la nueva idolatría del dinero. Esta idolatría es el resultado de los sistemas económicos que sacralizan el consumo, la autonomía de los mercados y la especulación financiera (párrafos. 55-56). Al priorizar el dinero sobre las necesidades humanas, hemos creado un sistema en el que la economía nos gobierna en lugar de contribuir a la dignidad de todas las personas (párrafos. 57-58). La desigualdad resultante de tal sistema conduce a la violencia y la desintegración del orden social (párrafos 59-60).

La única solución a estos problemas es un rechazo total de esta idolatría de los mercados y el dinero y un nuevo énfasis en la dignidad de cada persona y el bien común (párrafos 202-203). Aunque el Papa no profundiza en el significado de estos conceptos, ambos son elementos fundamentales de la doctrina social de la Iglesia.

Según el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” (CSD), nuestra dignidad humana está enraizada en nuestra identidad como personas creadas a imagen y semejanza de Dios (CSD, párrafo 108). Esto significa que la persona humana es el único fin propio de la sociedad. Cualquier principio político, social o económico que viola este requisito es por su naturaleza injusto e inmoral (CSD, párrafos 132-33). El principio del bien común tiene sus raíces en esta dignidad – y la unidad y la igualdad de todas las personas que implica – y se refiere a las condiciones sociales necesarias para la realización del ser humano (CSD, párrafo 164). En otras palabras, todas las personas deben tener el mismo acceso a lo necesario para vivir una vida digna, totalmente humana. Aunque todas las personas
tienen cierta responsabilidad en la creación y mantenimiento del bien común, su promoción es la responsabilidad particular del Estado (CSD, párrafo 168). Esto se debe a que, ante todo, la promoción del bien común es la razón de la existencia de la autoridad política.

Sobre la base de estos principios, el Papa pide “decisiones, programas, mecanismos y procesos orientados específicamente a una mejor distribución de los ingresos, la creación de fuentes de empleo y una promoción integral de los pobres, que va más allá de una mentalidad de bienestar simple (EG, párrafo 204).” Es la responsabilidad del gobierno y de los líderes financieros trabajar para que todas las personas tengan un trabajo digno, educación y salud (por ejemplo, párrafo 205). Como ciudadanos tenemos la responsabilidad de elegir y apoyar a los políticos dedicados a la realización de estos objetivos.

Traducido por Katushka Olave, Durham, N.C.